Vetiver y el LoBo

Chrysopogon zizanioides
Verdor natural, casi perfecta
la vetiveria perenne y extraña,
de geografía exótica,
aroma de la Caperucita amada.

Antídoto contra la rutina
besayuno diario de la mañana,
excelente medio para ahuyentar
la bulimia del deseo. Auuuuuuu….

Hoy su olor me sabe a ella
entre mis garras y mis piernas,
quizás la penuria de la soledad,
me acrecienta su embriaguez.

Será la yerba buena de la India
o las ganas de encontrarla,
o la huella del LoBo BoBo
buscando el fragor de la batalla. Será.


Cuando nos quiten la palabra dejaremos de poder amar.
Un poemario desde la liturgia del poderoso deseo de estar.