Paisaje invisible

La espalda visible, estática,
las nalgas dinámicas:
sueños de una noche de verano.
Sofá a cuadros,
gato en negro,
flores erectas, el calor de la mañana.
El helado que no se derrite,
chocolate mordido,
champán descorchado.
Invisible parece la vida
pertinaz simula el deseo,
que no acaba, avanza.

La vida retrasa los momentos
pero no puede parar la pasión,
visiones exclusivas, casi secretas.
Y el final será feliz
cuando sea final.
Ay mujer de luz,
transparente a mis ojos,
opaca a la multitud que nos rodea.

Invisible a tu piel.


Cuando nos quiten la palabra dejaremos de poder amar.
Un poemario desde la liturgia del poderoso deseo de estar.