Floculación

Late la piel y parece
que se hidratara el alma,
especialmente entre nuestros dedos entrelazados;
en la gota de sudor
que recorre tu vientre.
Cuánto goce en el contacto con el aire,
que noto, como erosionado,
como los acolchados labios
que han batalleado tus besos.
Quizás mañana no estés,
pero recordaré la epidermis de tu deseo,
la humedad de nuestra atmósfera,
densa y cargada.
Y hoy me quedaré con el recuerdo,
me entregaré a flocular una disolución
donde decantemos el amor
como si de un filtro se tratara,
en una relajada mezcla de líquidos,
interaccionando entre sí.

Cuando nos quiten la palabra dejaremos de poder amar.
Un poemario desde la liturgia del poderoso deseo de estar.