Apareces en rojo,
vuelas desde lejos,
patinas entre nieves
pero lloras de placer.
La vida es breve
entre paréntesis,
por ello duermes
con pesadillas
y con los sueños de pasión.
Eres tú, como antes,
mi niña con su camisón,
mi entrecortado recuerdo.
Y ahí estás como siempre,
permanentemente viva.
