Bajaré al cielo
para subir a la tierra,
porque allí te encontré,
más pegada a mí.
Y besaré tu cuerpo
tres años más, o seis,
en la calle Betis, en Triana,
una mañana, o una noche.
Donde el recuerdo es futuro
porque se repite y se revive,
y tu existencia alivia la mía
como un alma simulada.
