Igual la vida es tan solo un largo (o corto) paseo,
igual somos mudas en la piel de un actor secundario,
porque la escena de la película que repetimos,
viene siempre a nuestra mente, una y otra vez.
Igual el paraíso que buscamos sea escaso e infertil,
igual la felicidad es un deseo limitado, árido e impermanente,
porque queremos vivir su intensidad sin que esta persista,
al fin y al cabo lo importante es el camino y no lo deseado.
Igual la vida es un cinema en blanco y negro
y un paraíso soñado (e inalcanzado).