Cuando nos quiten la palabra dejaremos de poder amar.
Un poemario desde la liturgia del poderoso deseo de estar.

29/06/10

32 soles y más sonrisas

Quizás hubo un sol que brilló más,
quizás una luna más redonda,
o una flor en el desierto

Quizás alguien me vio llorar,
quizás algún día no ví tu risa,
o tus labios no me besaron

Quizás hubo una vez,
quizás la razón fue escurridiza,
pero el alma sentenció siempre: te amo.