Mi niña mimada


Ella es frágil como la voz de su melancolía,
pero de su fuerza todos hacen arrebato.
Ella tiene su alma atada a una belleza
que recoge día a día los frutos de su cuerpo.
Ella es mi hermana, la que arremete al viento,
y enfunda daga contra gárgolas y bestiarios.
Ella, ella, la del gorrito negro de terciopelo,
la que nadó entre las ranas y las aves de Aristófanes.
Ella, la traicionada, caída, levantada y amada,
la llorona de siempre, mi niña mimada.

Siempre estás en mí,
hoy 28-Abril más.


Cuando nos quiten la palabra dejaremos de poder amar.
Un poemario desde la liturgia del poderoso deseo de estar.