Cuando las lanzas de la muertepenetren en tu vida,
olvidarás el día que fuiste vientre,
tu primera muñeca,
tu primer domingo de ramos.
Cuando las lanzas de la muerte
te claven en lo más dentro,
ya no habrá mariposas en flor,
ni tirititeros,
ni gente de feria.
Cuando las lanzas de la muerte
dejen tus manos ensangrentadas,
llévate la vida por delante,
al amor,
y a la muerte.