Una suave canción,
una balada debe hacerte sentir
la paz, la sonrisa desviada,
la difícil mirada perdida,
aquel momento que perdimos.
Una balada, una guitarra,
un respiro en el paisaje,
una recta quebrada en el instante,
un río que desborda
y una música perfecta.
Un sonido, un silencio lleno
y gira todo ante aquella vez
que hicimos el último esfuerzo
para hacer alma y viento,
por reinventar la dulzura.
Toca Chet.